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quienes somos

Ideario

PEDAGOGÍA “EUCARÍSTICA REPARADORA”

UNA “PEDAGOGÍA DEL CORAZÓN”

Considera que sólo se educa desde el amor, en el amor y para el amor, que es el centro del mensaje de Jesús.

Parte de cada persona como ser único, y promueve su crecimiento integral, en la libertad para amar y servir, desde la reflexión crítica, en una actitud de escucha y discernimiento. Abarca todo lo que ayuda a mejorar la autoestima y el crecimiento personal, en todas sus dimensiones, impulsando siempre hacia la trascendencia.

Quiere formar a hombres y mujeres para vivir en reciprocidad, desde el reconocimiento, respeto y valoración de la propia identidad femenina o masculina y la riqueza y aporte de su singularidad.

Busca ofrecer una seria formación académica y procurar un conocimiento y análisis de la realidad desde los valores evangélicos, de modo que se vaya integrando fe y cultura. Intenta partir siempre de la vida, en la propia realidad histórico cultural, y orientarse a ella.

Es abierta a todos los sectores sociales desde la opción por los pobres.

Procura despertar en las y los estudiantes el sentido de la justicia según el evangelio, y una actitud de cercanía, respeto y compromiso hacia quienes son más pobres y débiles, de modo que desarrollen sus potencialidades hacia el mayor servicio.

Desarrolla el espíritu de comunión y participación, en el que cada persona se sienta valorada por lo que es y crezca como sujeto activo en la construcción del Reino en la historia, luchando por la justicia, en el amor y la solidaridad.

Cree firmemente que, por completa que sea la malla curricular y eficientes los instrumentos utilizados, nada es capaz de reemplazar el papel de cada familia en la educación de los estudiantes. Es por esto que nuestra tarea educativa busca formar personas capaces de vivir en familia, y procura además integrar al núcleo familiar al proceso formativo, y cuenta con su apoyo y participación activa.

VALORES EN NUESTRA FORMACIÓN

El Evangelio de Jesús es nuestra referencia en valores. Este da vida y crea vínculos armoniosos de la persona con la naturaleza, consigo misma, con las y los demás y con Dios.

Nuestra propuesta educativa nos lleva a formar:

  • para el amor
  • para la libertad
  • para la fortaleza
  • para la honestidad
  • para una opción creyente
  • para la alegría y la esperanza
  • para la verdad y la sinceridad
  • para la reconciliación y la paz
  • para el trabajo creativo y responsable
  • para la autoestima y la identidad cultural
  • para la solidaridad, el sentido comunitario y el servicio

LA OPCIÓN POR QUIENES MÁS SUFREN POBREZA

El anuncio de Jesús y su compromiso vital con el proyecto de Dios se manifestó en su cercanía, muchas veces escandalosa, con las y los más marginados de su sociedad. Es imposible seguir a Jesús si no hacemos nuestra esta opción por quienes más sufren la pobreza y la marginación.

Esto nos significa:

  • Un permanente esfuerzo por orientar el proceso educativo a la formación de mujeres y hombres que vivan la solidaridad profundamente, comprometidas/os con la verdad y la justicia. Tanto la reflexión crítica sobre las distintas realidades y acontecimientos del entorno nacional e internacional como el compromiso social forman parte de nuestro currículo educativo, a partir de propuestas acordes a la edad y características de los estudiantes.
  • Impulsar una Excelencia Académica que no deje a nadie fuera: al contrario, que facilite el que cada persona llegue a dar lo mejor de sí, desde sus propios dones y capacidades.

LA PASTORAL DA SENTIDO A TODO EL QUEHACER EDUCATIVO

La Pastoral da sentido a todo nuestro quehacer educativo. No es una actividad yuxtapuesta o dicotómica. Tampoco es sólo la catequesis. Es el modo como se entiende y desarrolla la acción educativa en el Colegio. Todas las actividades, etapas y medios de la acción educativa comparten este enfoque, que hace de nuestra manera de educar un modo de vivir el Evangelio desde nuestra propia espiritualidad.

La Pastoral aporta una cosmovisión cristiana a la educación, y se hace visible en un Proyecto Educativo marcado por la espiritualidad y la misión de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús.

COMUNIDAD EDUCATIVA

La Comunidad Educativa se integra y crece por medio de la participación activa de todos los estamentos en el proceso formativo, buscando juntos alternativas innovadoras, de acuerdo con la Misión reparadora que el Señor, a través de la Iglesia, nos ha confiado.

PRINCIPIOS DE ORGANIZACIÓN

Estructura flexible, ágil y abierta, en una organización que favorezca el crecimiento personal y las relaciones con otras personas. Al mismo tiempo, autodisciplina, ambiente de trabajo y responsabilidad en las tareas cotidianas y sentido de bien común.

Diálogo, comunicación y participación entre todas las personas implicadas en el proceso educativo, lo que favorece un ambiente educativo reparador, que busque la unidad en la pluralidad. El diálogo exige sinceridad y lealtad.

Corresponsabilidad (todas y todos somos responsables), subsidiaridad (cada quien desde lo suyo), cooperación mutua y trabajo en equipo. Esto hace posible que la Comunidad se enriquezca con la iniciativa y creatividad de cada persona. Exige, por una parte, la descentralización y delegación de funciones y, por otra, la disponibilidad necesaria para participar en la labor educativa común.

Coherencia entre “Identidad””, “Proyecto” y “Práctica”” educativa. Esto implica tener claridad y profundizar constantemente en los objetivos de nuestra tarea, y cuestionarnos sinceramente en qué medida vamos siendo fieles a lo propuesto, así como a los nuevos desafíos que la realidad nos va planteando, en la evaluación permanente de nuestro quehacer.

LA MISIÓN DE LAS ESCLAVAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

La Congregación Religiosa de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, fundada por Santa Rafaela María, tiene como Misión recibida de la Iglesia la Reparación al Corazón de Jesús, que se actualiza en la Eucaristía, el culto eucarístico y la Educación Evangelizadora son expresiones características de nuestra misión que compartimos con todas las personas que forman parte de la Comunidad Educativa: los Estudiantes y sus Familias, Profesorado, Personal Administrativo y de Auxiliar. Todas, todos, somos agentes activos y responsables de esta misión común.

¿Cómo la entendemos?

Creemos que Dios, Padre y Madre, tiene un proyecto de amor sobre la humanidad, creada a su imagen y semejanza, orientada a la vida y a la felicidad, en la libertad y el amor. Es en Jesús, en su vida y su palabra, que conocemos este proyecto que Dios nos ofrece su amor incondicional, Dios nos regala su perdón una y otra vez, y nos llama a vivir en plenitud. Este proyecto de Dios se realiza en nuestras relaciones: cuando cada persona vive la libertad para ser auténticamente ella misma, cuando vivimos como hijas e hijos de Dios, como hermanas y hermanos con todas las personas, y como co-creadoras/es, en relación armónica con el universo, trabajando por construir una sociedad más justa y fraterna.

Dios, en su infinita misericordia, no nos abandona, sino que nos envía a su Hijo, Jesucristo, para restaurar y reparar su proyecto liberador. Jesús es la Palabra definitiva de Dios a la humanidad: en Él, por Él, con Él, estamos llamadas y llamados a la Vida. Toda realidad humana ha sido asumida y llevada a plenitud por Jesucristo, quien nos llama a colaborar con Él en la misión de reparar (restaurar, reconciliar, reconstruir) toda realidad dañada, colaborando para que estas situaciones de muerte se transformen en Historia de Vida.

Miramos nuestra realidad desde la Misión

Miramos nuestra realidad con esperanza y, a la vez, sin ingenuidad. Reconocemos sus posibilidades y riquezas: su diversidad cultural, creatividad, la fortaleza de tanta gente, para salir adelante a pesar de las dificultades, el empeño por dejar a las hijas e hijos un futuro mejor, la solidaridad que mostramos en las dificultades, la capacidad de alegrarnos y celebrar la vida. Y nos hacemos cargo también de sus pobrezas y fragilidades.

Como Comunidad Educativa, nos cuestiona e interpela esta realidad de la que somos parte. Nos urge buscar y encontrar respuestas nuevas.

Creemos que la educación es un factor insustituible para el crecimiento de las personas y la transformación de la sociedad.

La Eucaristía es para nosotras/os la expresión y la fuente de nuestra espiritualidad y misión. La celebración eucarística renueva nuestra esperanza y nuestro compromiso: es posible construir un mundo más justo y solidario, es posible construir una sociedad de hermanas y hermanos. La Eucaristía así entendida, inspira nuestro estilo educativo.

SANTA RAFAELA MARÍA (1850 – 1925)

Y LAS ESCLAVAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Nuestra propuesta educativa arranca de 1877. En esta fecha, Rafaela María funda la Congregación de Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús. Se extienden rápidamente, primero en España y luego a otros países.

Desde entonces, y a la escucha del correr de los tiempos, las esclavas procuramos favorecer el crecimiento y la maduración de los estudiantes en todas sus dimensiones, desde una perspectiva cristiana.

El impulso y el espíritu recibido de la Fundadora llega a cuatro continentes y sigue vivo hoy en la NUESTRO ESTILO EDUCATIVO: LA PEDAGOGÍA DEL CORAZÓN, que enraizada en la Eucaristía libera y personaliza, busca la reconciliación, la justicia, el servicio y el compromiso por una fraternidad verdadera entre todas las personas.